miércoles, 4 de marzo de 2026

NO ES FEMINISMO, ES SENTIDO COMÚN. Comentario de la novela (no la serie) ¨EL CUENTO DE LA CRIADA¨ de Margaret Atwood


Acabo de completar la lectura del ¨El cuento de la criada¨ de la autora canadiense Margaret Atwood (1939). Esta distopía plantea un estado represivo teocrático que ejerce su presión basándose en los textos del antiguo testamento y nos presenta el punto de vista de una de sus víctimas más afectadas: una mujer que posee una cualidad muy deseada en tiempos posteriores a guerras y contaminación ambiental, es fértil. 

 

Esta fertilidad le salva la vida al ser capturada tratando de escapar del país en el que se ha convertido parte de Estados Unidos, pero es convertida en una esclava de características especiales. Es adjudicada a la casa de uno de los dirigentes políticos que carece de hijos. Por esto, tendrá la obligación de prestar su vientre para que el patrón continúe su estirpe en ella. Se trata de una mujer que ha sido despojada de su familia y hasta de su identidad, porque en su nueva función de mujer de crianza, será conocida con un nombre que señala su pertenencia al patrón. Además a todas las mujeres de esta historia se les amputan todos los derechos, hasta el de leer y se les mantiene en un estado de alerta y paranoia programado para que no sepa quien está de su parte y quien la pueda traicionar. 

 

El libro es narrado en primera persona, como un diario redactado a solas en circunstancias poco claras que dejan muchos cabos sueltos como identidades sin definir o situaciones y finales abiertos de personajes a los que la narradora desconoce cual fue su destino. La atmósfera de soledad y tedio en algunas partes llega hasta cierto punto a sofocar al lector y con esto puede entender y padecer el desasosiego y la incertidumbre que sufre la protagonista. La prisión del aburrimiento, el miedo y el recuerdo de acontecimientos pasados que se desvanecen poco a poco, son parte de la tortura que padece y que el lector atestigua atribulado.

 

 

¿CUÁL DISTOPÍA?

Tenemos ante nosotros  una obra maestra de la distopía, planteada  esta vez desde el punto de vista de la mujer. Pero no por esto considero que se trate de una novela de corte feminista. Creo que considerarlo así es ser egoísta con la humanidad. La descripción de una tragedia posible, concepto de una  distopía, debe abarcar a todo el contexto y las circunstancias en las que la humanidad se vería en caso de suceder y en el caso de esta novela, nos muestra el padecimiento de personas que por su género se ven más afectadas que otras que también lo están pasando mal. En mi opinión la denuncia existe, pero principalmente es extensiva contra los que gobiernan apoyando su absolutismo en el patriarcado histórico de culturas antiguas, como pretexto para dominar y someter por humillación a sus víctimas. Así, en su inusual punto de vista, las mujeres que eran víctimas en relatos mitológicos antiguos, escritos por hombres que eran jefes de tribus nómadas, seguirán siendo víctimas de hombres que son jefes militares que ahora usarán esos mismos mitos como bandera y constitución de una nación moderna. Entonces, el daño que produce una teocracia fascista visto desde el punto de vista del género femenino es para mí el tema central de esta novela.  

 

 Un detalle que me pareció bastante doloroso e inquietante sobre esta obra, es que en la introducción, la autora señala que todas las situaciones y hechos que ella describe en la novela, han ocurrido en la realidad en diferentes momentos y lugares de la historia. En la Rumanía de Ceacescu, en el Irán de los Ayatollas, en las colonias puritanas de los Estados Unidos, en las dictaduras de Chile y Argentina sucedieron todas las atrocidades y maltratos que viven Defred y los demás habitantes de la República de Gilead. Esto nos lleva a reflexionar que una distopía como esta, impacta a fondo, no tanto porque la veamos como posible y hasta cercana, sino porque nos recuerda que el ser humano ha sido capaz de cosas muy viles en el ejercicio del poder sobre sus semejantes y que sobre todo, pasa olvidando siempre su propia historia de forma sospechosamente conveniente para los intereses de unos pocos.

 

¨NOLITE TE BASTERDES CARBORUNDORUM¨ (NO DEJES QUE LOS BASTARDOS TE HAGAN POLVO)  

Defred solo cuenta con esta frase escrita en latín que encuentra escondida y con la esperanza de la existencia de un movimiento de resistencia, que la ayude a escapar. Nosotros aún contamos con relatos como este que nos sirven de advertencia sobre los caminos equivocados que cada vez más la humanidad va tomando. Nos queda la opción de organizarnos para evitarlos o de dejar que la fuerza de la corriente, nos arrastre hacia ellos.


 

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