Es
asunto de justicia, porque para que haya paz primero debe prevalecer la
justicia. Si uno no considera la balanza de los acontecimientos y las
circunstancias de lo que ocurre no puede tener noción de qué es lo que en
realidad está sucediendo. Por eso es tan importanteen estos tiempos la propaganda y por eso la desinformación
se ha convertido en el arma más importanteen manos de los déspotas. Porque ante un mundo desinformado, una guerra
puede parecer necesaria, un genocidio puede parecer una anécdota, un exterminio
puede parecer un saneamiento y un ataque rastrero y cruel contra civiles, puede
parecer justa defensa.
El
imperio gringo, a los que nos han
vendido como nuestros amigos, socios y hasta protectores, una vez más desatan
todo su poderío militarcontra un país
para proteger el expansionismo colonialista de issrael y hace pasar el ataque
como un movimiento defensivo. Como es de suponer para quedar bien con el patrón, el comunicado
oficial de la cancillería lamebotas de este país reclama el cese de los ataques
de Irán, como si la desesperada defensa de ese país, pusiera en peligro la
integridad del enclave fascista y genocida hebreo con quienes insisten en asociarse.
No
es cuestión de saber quienes son los malos o los buenos.
Es
asunto de enterarnos que solo existen fascistas genocidas, pedófilos armados y población
civil. Y si no te has enterado que tu país es por completo población civil, ya
es hora de que dejes las redes y las noticias de la tele y esperes cuando
llegarán por lo tuyo.
Es
notable que a ese nivel se llegue a ver un comportamiento más propio de una
cantina o de la gradería de un estadio, que de una audiencia del senado del imperio
por el momento dominante del mundo. Esto más que un punto hasta el que ha
llegado la gente sin valores ni educación, es una estrategia del fascismo
global para sobrevivir a las discusiones políticas. En nuestro país esto ha
sido muy evidente.
Ver a Pam Bondi gritar como pirata malayo, nos trae a la
mente el patético actuar de nuestra nueva presidente electa en los pocos
debates a los que se animó a presentarse. También los diputados oficialistas
han presentado comportamientos similares en discusiones parlamentarias. Es de
considerar que esta forma de comunicarse tiene la finalidad de evitar una
respuesta del oponente, dado que en casi todos los casos, este tiene la educación
y los valores necesarios para no rebajarse al lodazal comunicativo con el que
se le interpela y, o mantiene un tono sobrio, decente y comedido o guarda
silencio. Ambas opciones desde el punto de vista de un simpatizante fascista excitado
por los gritos de su personaje de culto, se tomarán como una debilidad y un
fracaso en la discusión.
Más
que procurar aprender a comunicarse con el mismo lenguaje de patán arrabalero,
lo que precisa es mantener el nivel alto
y poner atención en ser comedidos respetuosos pero directos e inmisericordes con
el o la gritona, para que la diferencia sea evidente y el ridículo del facho
quede establecido. Lo más importante es que el espectador simpatizante del
populismo sea quien note y sienta vergüenza por verse representado por orates
cuyas actitudes y desplantes se revierten contra sí mismos. Hay que educar al públicopara que la gente le vuelva a tener asquito a los desplantes fuera de lugar y alos modelos de comportamiento que presentan más arrogancia que inteligencia. Así
perderán fuerza y apoyo los políticos que usan su cabeza completamente hueca
como amplificador del sonido de sus alaridos desesperados.
Hace como un cuarto de siglo en un
lugar perdido entre Tambor y Montezuma, en la península de Nicoya, en los
inicios de la gentrificación cuando esa zona era más innaccesible, yo trabajaba
en una construcción propiedad de unos gringos ubicada en un residencial de lujo
muy escondido y exclusivo para gente de esa nacionalidad y esa plata.
En
ese lugar vivían varios yankis en lujosas mansiones en medio de un gran campo
de golf, un hotel y unas playas que no tenían acceso desde la calle pública.
Casi todos eran gringos jubilados que venían a morir en medio de lujos que solo
aquí podían darse y entre ellos había un sujeto no tan viejo que vivía solo, en
una de las mejores propiedades. El tipo era amigo de los dueños de donde yo
trabajaba y me enteré a través de la asistente del gringo propietario algunas
historias de las que no di crédito en ese momento. Decían que el tipo era algo
así como un filántropo excéntrico porque ayudaba económicamente a algunas muchachas
de Puntarenas y San José, con sus gastos en la escuela y el colegio y que
durante las vacaciones escolares las invitaba a visitarle a su mansión frente a
la playa. Claro la historia redundaba en las actividades del sujeto cuando las
niñas llegaban en grupo a su casa.
La historia despejó las dudas cuando
un día el gringo en cuestión se dejó llegar a la construcción montado en un
cuadraciclo con dos señoritas muy jóvenes, una adelante y la otra atrás de él
en vehículo. Cuatro operarios que trabajaban en la estructura de techo casi se
caen por estar mirando a las muchachas que viajaban en traje de baño y que se
quedaron en el lindero de la construcción mientras su anfitrión entraba a
saludar al propietario. A partir de ahí, lo que podría estar sucediendo en la
mansión de ese individuo pasó a ser el tema central de las conversaciones de
los trabajadores. Yo, por mi parte me
convencí de que era verdad lo de que el gringo ese, al igual que muchos otros
que vienen a vivir a nuestras tierras no solo lo hacen por el clima y las
playas. Lo hacen porque traen dólares y eso les da poder para hacer cosas que
en su país no se animaban a hacer. No me extrañaría que algunos de sus vecinos
y porque no, algunos nacionales que le ayudaban en su rapacería, le mantuvieran
fuera del alcance de la ley para también participar de sus fiestas de salida a
vacaciones. Eso que sucedía ahí, perfectamente era una situación a escala de lo
que sucedía en la isla de Jefrey Esptein.
El caso Epstein ahora revienta en la cara
de todos los que se asomen un rato a internet y tiene al gobernante del imperio
yanqui, el gran payaso naranja, sumido
en una poza séptica a pesar de que sus pataleos por salir desaten aranceles,
conflictos, secuestros, invasiones y mucha matonería. Una interesante teoría conspirativa
que tiene mucho sentido ubica al millonario perverso muy amigo de sus amigos, y
a su pareja como agentes del mossad. La teoría tiene pies y tiene cabeza para
los que no nos explicamos porqué todos los gobiernos de occidente son tan
permisivos y cariñosos con el estado fascista, colonialista y genocida de
iSSrael. Pues una respuesta sería que los iSSraelíes tienen a todos sus gobernantes,
políticos influyentes, empresarios poderosos muy bien sujetos de las gónadas
gracias a pruebas de quien sabe que barbaridades cometidas bajo la tutela de su
amigo Epstein. Ahora que el escándalo está vigente, que se están manchando
nombres y se está apuntando a los cómplices del suicidado amigo de Trump, es
momento de ver el asunto desde otra perspectiva más allá de la noticia y el
morbo.
Tenemos que mirar más allá del
escándalo, de la operación de chantaje del mossad, del crimen. Veámoslo como el
fenómeno socioeconómico que es, todo lo que este miserable y sus amigos hacían
era moneda corriente en los tiempos de la esclavitud o en épocas de
colonialismo imperialista. Hacían lo que querían con seres humanos, por el mero
hecho de que su privilegio económico lo permitía y esos privilegiados eran los
dueños de la ley. Entonces veamos el caso epstein como un regreso de las
oligarquías absolutistas, un regreso que el capitalismo ha permitido y que las
mayorías han tolerado.
Imaginate
una familia en la que el único sustento que llega es un salario mínimo del
padre. La madre es ama de casa y lucha por criar y educar a tres hijos. Dos
varones, el mayor y el de en medio. La menor una niña. Los padres con mucho
esfuerzo llevan el día a día y logran salir a flote lo mejor que pueden. Pero
por desgracia, el hijo mayor, saliendo de la adolescencia, toma malas decisiones
y se convierte en narcotraficante.
De
pronto, empieza a aportar mucho dinero a la familia, más del que entraba por el
salario del padre, mucho más. El padre, entusiasmado acoge el incremento de
bienes y se siente orgulloso del muchacho. La madre, se preocupa porque sabe de
dónde viene el dinero, pero se hace de la vista gorda al ver como mejoran las
cosas en la casa y cómo su marido deja de estresarse tanto a fin de mes. Con
los chicos menores pasa algo diferente: el de en medio está fascinado con su hermano
mayor y desea ser cómo él.
Pero
la hermanita menor, tiene una amiga que tiene que vivir con su abuela, porque
sus padres murieron durante un tiroteo cerca de su casa, en un enfrentamiento
entre bandas del lugar. Como todos los demás, ella sabe en las que anda su
hermano. Les dice a sus padres que todo eso que ahora tienen puede terminar
mal, pero el resto de la familia no le presta atención y le reclaman su ingratitud.
Ahora quien decide sobre todo en la casa, es
el hermano mayor. Ejerce su poder y hasta maltrata a los demás miembros de la
familia cuando está de mal humor, o cuando alguna situación relativa a sus actividades
le tiene sin dormir. Se ensaña sobre todo con su hermana pequeña, que es la única
que tiene las agallas para enfrentarlo. La ridiculiza en público, se burla de
ella y la acosa en toda ocasión. Llega al extremo de convencer a sus padres de sacarla
de la escuela, porque él necesita alguien buena con los números para que le
lleve con orden su contabilidad. Ella lamenta la situación familiar y por más
que habla con todos, no puede hacer nada. No puede convencer al hermano de en
medio ni a su padre de alejarse del hermano problemático, porque están hipnotizados
por su historia de éxito, ni logra el apoyo de su madre porque para ella el
bienestar económico actual está por encima de todo lo demás.
La
historia puede concluir de diferentes maneras, pero yo te la dejaré ahí, para
que pensés lo que ocurrirá poco tiempo después.
A
veces puede servir pensar que todo el país somos una familia grande, muy
disfuncional, y con problemas económicos, pero una familia al fin y al cabo.
Aquí
en Paraíso, la temperatura es de 15°C y se me ocurre pensar que se debe al
balde de agua fría que anoche el Tribunal Supremo de Elecciones nos echó al
anunciar el gane de la candidata oficialista Laura Fernández en la contienda
electoral, por aplastante mayoría y con un abstencionismo al mínimo. Es lo que
es. No queda otra más que reconocer la derrota, así funciona la democracia. PERO,
en un sistema en el que el poder reside en los que detentan el capital, en el
que al poder le conviene la ignorancia y la confusión promovida a través de herramientas
que controla como las redes sociales, en el que el mismo poder se asocia a los
que infringen la ley para beneficiarse con ellos, en ese sistema la democracia,
no solo renquea, se tambalea, cae y se arrastra.
Ya
han transcurrido cuatro años de un gobierno en el que la economía se ha
sostenido de manera muy sospechosa a pesar de que las importaciones se han
incrementado. El agro, una vez más ha sido abandonado y lo que producen nuestros
suelos está siendo sustituido por productos de otras tierras en beneficio de
los financistas del chavismo. A duras penas se ha evitado que se de el robo de
las horas extra de los trabajadores con las jornadas 4x3 y se han descubierto actos
de corrupción en la CCSS y en obras públicas, realizados por quienes
prometieron acabar con esas prácticas. Ahora la mayoría de ticos, han decidido
llevar al poder legislativo a un equipo de personas con más cuestionamientos que
experiencia y con calidades éticas de notoria deficiencia, y al poder ejecutivo
a una persona que en los tres debates en que participó, demostró no tener ideas
ni carisma propios de un líder mínimamente inteligente.
En
fin, por este medio deseo felicitar a los que apoyaron al partido ganador, a la
gente buena que no comprende quienes y que es lo que pretende hacer rodrigo
chaves y su gente, pero también a los que toleran los discursos pachucos y
groseros, a los que creen que el país se enriquecerá vendiendo sus recursos
naturales, a los que creen que la economía se salvará subastando el patrimonio
nacional como el ICE, la CCSS, las Universidades Estatales, los bancos del
estado, a los que consideran privatizar playas y atractivos naturales, a los
que les tienen miedo a las mujeres fuertes, a los que creen que su religión es
la única verdad, a los que disfrazan su miedo con odio hacia quienes piensan
diferente, se ven diferente o aman a alguien diferente, a los que justifican
que tengamos tratos con naciones genocidas, a los que ni arrugan la cara cuando
ven a su gobierno lamiendo las botas de los gringos, a los evasores de
impuestos, a los narcos, a los vendepatrias, a los femicidas, a los
contaminadores, a los que explotan a los trabajadores, a los que pretenden tu gloria
manchar.
Escribo
esto el primero de febrero de 2026. Hoy se están llevando a cabo las elecciones
presidenciales en Costa Rica y desde hace años un proceso como este no era tan
trascendental. He intervenido mucho en las redes sociales las últimas semanas,
a pesar de que me había propuesto alejarme al máximo de las mismas, pero la
pasión que está despertando estos comicios me lo ha impedido. Se juega mucho en
una Costa Rica que muchos llaman dividida, pero que yo llamo totalmente sometida
al imperio de las redes y a la dominación del algoritmo.
El
fascismo está en ascenso y el imperio más peligroso de la historia, herido de
muerte pretende apropiarse con descaro ahora, de todos los recursos que pueda
para mantener el estilo de vida de millonarios pedófilos. En ese estado de las
cosas en nuestro país, el oficialismo pretende continuidad para establecer a
través de un congreso ocupado por sus secuaces, la modificación de la
constitución política y cambiar por decreto leyes establecidas que favorecen a
los trabajadores y al entorno social también en beneficio de sus amos
imperiales y de los millonarios locales. Han anunciado que quitarían las garantías
individuales, según ellos para reprimir a los criminales, cuando todos sabemos
que como en cualquier dictadura, se reprimiría a los opositores que intentaran
evitar sus desquiciados abusos de poder. Por desgracia las encuestas realizadas
han presentado escenarios funestos donde el partido usado por los orates en el
poder alcanza mayorías bastante claras.
Todo
esto es inexplicable dado que el actual gobierno no ha logrado nada que valga
la pena, no ha hecho ningún cambio ni ha mejorado la situación de los
costarricenses. Ni siquiera de los que le apoyan. Lo que ha hecho es llamar la
atención a través de gritos y groserías, de llevar a niveles de la política a
personajes soeces que con descaro se expresan como cualquier hincha del futbol
en medio de un partido, sin demeritar a los hinchas del futbol, pero me refiero
al contexto. El único logro del gobierno del Rodrigo Chaves ha sido convencer a muchos de que gritando e
imponiéndose, o abusando de su fuerza o burlándose como un bully colegial, se
puede liderar un país. Así los que por dentro traen un machista, un abusador,
un misógino, un pendenciero, un grosero, un cavernícula o cualquier clase de
esperpento no apto para la sana convivencia social, se han visto representados
y muy felices han ido detrás de ese que les hace saber que no está mal pegarle
a una mujer, manejar borracho, acosar a personas, burlarse de homosexuales o contaminar
y destruir el medio ambiente, porque su héroe lo hace a vista y paciencia de
todos y tras de eso es el primer ciudadano de la Patria.
Esto
no habría sucedido de haber acontecido en un lugar donde no estuviera casi toda
la población zombificada por las redes sociales. Esa es la gran herramienta del
fascismo y les vende la idea equivocada de un líder que representa al pueblo pero
que es solo un personaje que les parece cercano a sus traumas infantiles y a
sus impulsos primitivos que la debilidad y la falta de empatía les hace ideal.
Escribo
esto dos horas antes de cerrar las urnas y quedará como una bitácora muy
resumida del momento que estamos pasando. Mañana actualizaré la información y quedará
para la posteridad como Costa Rica se quebró para caer en la debacle fascista,
o seguirá con su nadadito de perro neoliberal, pero al menos lejos de los déspotas
y ojalá con una población mucho más consciente de lo que se está jugando.
Hago un paréntesis en la recta
final de la escritura de mi novela para comentar los sucesos de anoche en
Venezuela.
Se dio. Ocurrió otra vez. Otra
vez como en Panamá en 1989 cuando bombardearon la capital de noche, mataron a más
de tres mil personas y secuestraron al gobernante, que en ese caso era uno de
sus socios, pero se les estaba saliendo del canasto. Otra vez como miserables
ladrones, de noche, por sorpresa, sin declaratoria de guerra, atacaron una capital
como parte de su acostumbrada operación de saqueo y despojo de recursos que no
les pertenecen.
Los gringos tienen impresa en su
historia la patente de corso en algo que ellos llaman la doctrina Monroe, en la
que un bastardo racista y colonialista del siglo XIX se sacó del recto la idea
de que un dios había delegado la posesión de todo el continente a ellos, blancos,
descendientes de europeos, asesinos de indígenas, traficantes de seres humanos.
Esta escoria de la tierra se asumió como dueño de recursos, países y personas y
desde sus orígenes se empeñaron en robar para subsistir. El país parásito,
empezó sus correrías robando la mitad del territorio de México, luego continuó
con incursiones en diferentes partes del continente, fundó un país para crear
un canal interoceánico arrebatándoselo a Colombia. Luego se apropió de islas
para fundar su hegemonía comercial y militar. Puerto Rico, Cuba, Haití, Hawai,
Filipinas. Intentó conquistar Centroamérica financiando a un empresario racista
que pretendía extender los estados esclavistas del sur desde Guatemala hasta
Costa Rica. En esos tiempos gracias a la rebeldía del país más pequeño y pobre,
el pirata filibustero fue derrotado y fusilado, pero la semilla más venenosa del
empeño gringo ya había quedado sembrada en nuestras tierras.
Esa semilla era la traición y enajenación
de algunas clases de las sociedades latinoamericanas.
Porque ese es el gran problema
de Latinoamérica.
El malinchismo, la traición a
nuestra raza, nuestro pueblo, nuestra cultura, por un puñado de dólares. El
arma más poderosa del enemigo.
Por eso, mi indignación no va
tanto hacia los gringos porque ya uno sabe que son unos malditos ladrones colonialistas
que sobreviven de lo que roban. No se puede hacer mucho por evitar que esa
escoria siga destruyendo el planeta, aparte de desear que más pronto que tarde,
revienten en pedazos a través de una breve pero sangrienta guerra civil. Lo
tienen muy merecido y si la justicia existiera, sucedería.
Pero lo que me deprime más de
esta situación es el malinchismo latino. Los que aplauden el ataque de los
yanquis, creyendo que como en las películas de mierda con que les han llenado
el cerebro, ellos van a liberar a un pueblo y restablecer la democracia. No hay
forma más fácil y directa de determinar el grado de imbecilidad geopolítica que
revisar los comentarios en las redes de tonticos felices porque los gringos
invaden un país latinoamericano.Es más
me corrijo, no es tanto el nivel de imbecilidad, si no el de hijueputismo
traidor. Eso es lo que valen los que consideran que un gringo, tiene derecho a
mandar sobre un hermano latinoamericano.
Como dice el dicho de que la
fortaleza de una cadena está en su eslabón más débil, se puede decir que la
fortaleza de un castillo está en la consciencia de su guardián más cobarde. Se
puede aplicar para una invasión gringa en un país extranjero, como en los
gobiernos que privatizan bienes, recursos y servicios, como en los ciudadanos
que rinden pleitesía a los imperialistas que les roban el futuro a sus hijos.
Por lo pronto, los sucesos están
trascurriendo. Capturaron a Maduro, y bombardearon el país, matando quien sabe
cuantos inocentes. Hay que ver como procederán los yanquis en adelante.
Muy probablemente, vayan a
fomentar desórdenes y rebeliones lideradas por vendepatrias muy bien pagados,
todo para poner un ambiente de caos y agotar al ejército hasta el punto de hacerlo
aceptar un gobierno impuesto por la oposición. Esta oposición naturalmente vendrá
casi toda con funcionarios que viven hace años en miami.
Luego vendrán los contratos con
las petroleras gringas, Chevron se llevará la parte del león y en consecuencia,
el petróleo subirá de precio estrepitosamente y las ganancias irán directamente
a Texas y Washington.
Pasarán pocos años y los
venezolanos que están celebrando la caída de Maduro en el exterior, seguirán
tragando cable como inmigrantes en el extranjero, porque la situación nunca se
llegará a solucionar en su país. La crisis económica se pondrá peor y se
nivelarán con Argentina para que esta sea la referencia de cómo deben de vivir
los latinoamericanos bien domesticaditos bajo el látigo del amo gringo.
Si se produce una invasión militar
declarada, la violencia de la guerra se desatará.
Si eso sucede, solo esperamos
que Venezuela sea la tumba del imperialismo yanqui y que la V de la Victoria de
Vietnam, sea también la V de Venezuela.