jueves, 19 de marzo de 2026

PARA CUBA, CON TODA LA VERGÜENZA DEL MUNDO

 


            Me parece haberlo leído por ahí. Tal vez sería durante los últimos noventa o en los tempranos dos mil, que entrevistaron a Eduardo Galeano sobre su reciente visita a Cuba y el uruguayo universal dijo: ¨Está dura la vida por ahí, les falta de todo. Pero les sobra dignidad. Al contrario del resto de América Latina.¨ Así demostraba ante periodistas casi siempre escépticos y siempre lacayos de los dueños del mundo, que el principal activo del pueblo cubano era su valentía, su terquedad, su soberanía y sobre todo su dignidad. El valor que cada vez menos tienen, de poder decir que su país no es felpudo de nadie. 

 

            Nosotros, los habitantes del resto de Latinoamérica, siempre tuvimos la opción de saber lo que en realidad ocurría en Cuba. Si sacudíamos un poco toda la basura que los medios controlados por los millonarios imponían sobre los puntos de vista, nos damos cuenta del ejemplo experimental que era Cuba. Un ejemplo en muchos sentidos, eso sí. Un ejemplo que nos mostraba el imperio gringo, de lo que le ocurría a los países que le desafiaban y preferían la soberanía al sometimiento, una demostración de cómo se podía arruinar a un vecino a través de un embargo económico solo por no alinearse a la voluntad del más fuerte y entregar sus recursos al sistema capitalista. Un ejemplo de lo que les pasa a los países que no se conformaban en ser el patio trasero del gran chiquero capitalista, donde sus chanchos podrían tener más derechos que los habitantes del país. 

 

Pero también para los que tuvieran la voluntad de abrir los ojos, Cuba era un ejemplo de cómo a pesar del acoso económico, a pesar del terrorismo de la CIA, a pesar de la envidia de los gusanos, a pesar de las dificultades propias del aislamiento y la inexperiencia, el país soberano y socialista existía y no solo flotaba en el Caribe como un náufrago en la corriente de la hegemonía imperial, si no que podía proveer salud, educación y seguridad a su gente. Se podía vivir sin hambre, sin trabajo infantil, sin entregar los recursos y las tierras a los poderosos. Se podía vivir sin lujos pero con la certeza de que se era parte de un pueblo que no aceptó el sometimiento y la humillación. 

 

            En Costa Rica, el tico promedio creció creyendo que el socialismo cubano había fracasado y que el país era un cúmulo de ruinas y despojos desde la desaparición del gran hermano soviético que compraba el azúcar y les proveía de autos lada y espías de la KGB. Muchos pensaron que a partir del periodo especial, la dictadura de Castro había convertido el país en un inmenso campo de concentración al aire libre, una isla de la que todos querían huir en balsas hacia la libertad de las hamburguesas, porque no tenían nada para comer y que todas las mujeres se prostituían por unas pantimedias y un cartón de huevos. Eso era lo que se inculcaba a la gente no solo en Costa Rica, si no en toda Latinoamérica, que había ocurrido en Cuba por haber optado por un sistema socialista, pero nunca se decía que si el sistema era tan malo, porque los Estados Unidos les mantenía un bloqueo que les impedía comerciar con otros países, recibir turistas de su país, les entorpecía el tránsito de mercancías, entre muchas otras restricciones que al ser la primera economía del mundo, podía ejercer contra el país. Valiente actitud, la del más fuerte del barrio contra el más pequeño que pretende mantenerse lejos de su sombra. 

 

            A pesar del acoso prolongado por más de sesenta años, el país ha sobrevivido independiente y digno y eso ha provocado que el imperio que ahora es más violento que nunca porque empieza a retorcerse en medio de la agonía de su pronta desaparición, se ensañe aún más contra la isla rebelde. El imperio gringo, ahora manejado por el gran payaso pedófilo y por una horda incontrolable de fanáticos e incompetentes, pretende dar el gran golpe simbólico de tomar el control de Cuba, para reafirmar de manera simbólica su poder sobre el continente, ya que lo está perdiendo en el resto del mundo. Ahora ha bloqueado, ya de manera absoluta a la isla, ha establecido un estado de sitio al estilo medieval y está matando de hambre y de falta de combustible al país. Además, está ordenando a los países de su órbita servil y sometida, a ser parte del bloqueo. 

 


Costa Rica,  un país que alguna vez fue el bastión de hombres y mujeres valientes que detuvieron el avance y luego expulsaron a un grupo de esclavistas gringos que casi conquistó Centroamérica, pero que ahora está infestado de rótulos de FOR SALE en inglés. Un país que ahora con filibusteros en el poder y siervos menguados debajo de ellos, se defiende al yanqui, al rubio, al europeo y se humilla y desprecia al cubano, al nica, al centroamericano, al que es igual a nosotros mismos para quedar bien con el patrón, que luego vendrá a limpiarse el trasero con nuestra bandera. 

 

Hace ya veinte años que fui por primera vez a Cuba. Viajé para aprender, a ver con mis propios ojos la realidad. A ver cómo funcionaba un país socialista, a visitar el país que aún gobernaba Fidel. Pero también fui a escuchar su música y conocer los lugares que habían habitado y amado Martí, Carpentier y Hemingway. Y conocí a muchos cubanos y cubanas y me parecieron gente como nosotros los costarricenses, gente que apreciaba su tierra,  que la pulseaba (mucho más que nosotros) por salir adelante y que deseaba vivir en paz. Y que estaban orgullosos de su valor y su resistencia. Los cubanos son gente como nosotros, como el resto de los latinoamericanos también. Compartimos idioma y forma de ser, más de lo que compartimos con los gringos. Pero se nos ha hecho creer que estos, con sus dólares, tienen más derechos que nosotros. Y así, ahora nos están sentando en la gradería de los ingratos, de los racistas, de los envidiosos, de los siervos menguados. 

  


Me gusta fantasear  que en un futuro no muy lejano, Cuba volverá a ser ese país independiente y soberano y que toda Latinoamérica también se levantará y tomará su ejemplo para superar las cenizas del imperio gringo ya desaparecido y convertido en varios países que comprendan que se puede existir sin necesidad de aplastar a los demás. En ese tiempo que ojalá aparezca ante los ojos de la generación que ahora va a la escuela, Cuba será un ejemplo histórico de como la identidad y la soberanía pesó más que la codicia y el servilismo. A nosotros nos toca por ahora resistir y protestar, contra los arrastrados que se postran ante el gringo y defender el derecho de Cuba a existir.

 


 

 

El gobierno de Costa Rica cierra la embajada en Cuba

Los perritos falderos hacen piruetas cuando el amo lo ordena 


miércoles, 4 de marzo de 2026

NO ES FEMINISMO, ES SENTIDO COMÚN. Comentario de la novela (no la serie) ¨EL CUENTO DE LA CRIADA¨ de Margaret Atwood


Acabo de completar la lectura del ¨El cuento de la criada¨ de la autora canadiense Margaret Atwood (1939). Esta distopía plantea un estado represivo teocrático que ejerce su presión basándose en los textos del antiguo testamento y nos presenta el punto de vista de una de sus víctimas más afectadas: una mujer que posee una cualidad muy deseada en tiempos posteriores a guerras y contaminación ambiental, es fértil. 

 

Esta fertilidad le salva la vida al ser capturada tratando de escapar del país en el que se ha convertido parte de Estados Unidos, pero es convertida en una esclava de características especiales. Es adjudicada a la casa de uno de los dirigentes políticos que carece de hijos. Por esto, tendrá la obligación de prestar su vientre para que el patrón continúe su estirpe en ella. Se trata de una mujer que ha sido despojada de su familia y hasta de su identidad, porque en su nueva función de mujer de crianza, será conocida con un nombre que señala su pertenencia al patrón. Además a todas las mujeres de esta historia se les amputan todos los derechos, hasta el de leer y se les mantiene en un estado de alerta y paranoia programado para que no sepa quien está de su parte y quien la pueda traicionar. 

 

El libro es narrado en primera persona, como un diario redactado a solas en circunstancias poco claras que dejan muchos cabos sueltos como identidades sin definir o situaciones y finales abiertos de personajes a los que la narradora desconoce cual fue su destino. La atmósfera de soledad y tedio en algunas partes llega hasta cierto punto a sofocar al lector y con esto puede entender y padecer el desasosiego y la incertidumbre que sufre la protagonista. La prisión del aburrimiento, el miedo y el recuerdo de acontecimientos pasados que se desvanecen poco a poco, son parte de la tortura que padece y que el lector atestigua atribulado.

 

 

¿CUÁL DISTOPÍA?

Tenemos ante nosotros  una obra maestra de la distopía, planteada  esta vez desde el punto de vista de la mujer. Pero no por esto considero que se trate de una novela de corte feminista. Creo que considerarlo así es ser egoísta con la humanidad. La descripción de una tragedia posible, concepto de una  distopía, debe abarcar a todo el contexto y las circunstancias en las que la humanidad se vería en caso de suceder y en el caso de esta novela, nos muestra el padecimiento de personas que por su género se ven más afectadas que otras que también lo están pasando mal. En mi opinión la denuncia existe, pero principalmente es extensiva contra los que gobiernan apoyando su absolutismo en el patriarcado histórico de culturas antiguas, como pretexto para dominar y someter por humillación a sus víctimas. Así, en su inusual punto de vista, las mujeres que eran víctimas en relatos mitológicos antiguos, escritos por hombres que eran jefes de tribus nómadas, seguirán siendo víctimas de hombres que son jefes militares que ahora usarán esos mismos mitos como bandera y constitución de una nación moderna. Entonces, el daño que produce una teocracia fascista visto desde el punto de vista del género femenino es para mí el tema central de esta novela.  

 

 Un detalle que me pareció bastante doloroso e inquietante sobre esta obra, es que en la introducción, la autora señala que todas las situaciones y hechos que ella describe en la novela, han ocurrido en la realidad en diferentes momentos y lugares de la historia. En la Rumanía de Ceacescu, en el Irán de los Ayatollas, en las colonias puritanas de los Estados Unidos, en las dictaduras de Chile y Argentina sucedieron todas las atrocidades y maltratos que viven Defred y los demás habitantes de la República de Gilead. Esto nos lleva a reflexionar que una distopía como esta, impacta a fondo, no tanto porque la veamos como posible y hasta cercana, sino porque nos recuerda que el ser humano ha sido capaz de cosas muy viles en el ejercicio del poder sobre sus semejantes y que sobre todo, pasa olvidando siempre su propia historia de forma sospechosamente conveniente para los intereses de unos pocos.

 

¨NOLITE TE BASTERDES CARBORUNDORUM¨ (NO DEJES QUE LOS BASTARDOS TE HAGAN POLVO)  

Defred solo cuenta con esta frase escrita en latín que encuentra escondida y con la esperanza de la existencia de un movimiento de resistencia, que la ayude a escapar. Nosotros aún contamos con relatos como este que nos sirven de advertencia sobre los caminos equivocados que cada vez más la humanidad va tomando. Nos queda la opción de organizarnos para evitarlos o de dejar que la fuerza de la corriente, nos arrastre hacia ellos.


 

domingo, 1 de marzo de 2026

GENOCIDAS Y PEDÓFILOS EMPEZARON LA GUERRA MUNDIAL

 

            No es cuestión de tomar bando.


            Es asunto de justicia, porque para que haya paz primero debe prevalecer la justicia. Si uno no considera la balanza de los acontecimientos y las circunstancias de lo que ocurre no puede tener noción de qué es lo que en realidad está sucediendo. Por eso es tan importante  en estos tiempos la propaganda y por eso la desinformación se ha convertido en el arma más importante  en manos de los déspotas. Porque ante un mundo desinformado, una guerra puede parecer necesaria, un genocidio puede parecer una anécdota, un exterminio puede parecer un saneamiento y un ataque rastrero y cruel contra civiles, puede parecer justa defensa.


            El imperio gringo,  a los que nos han vendido como nuestros amigos, socios y hasta protectores, una vez más desatan todo su poderío militar  contra un país para proteger el expansionismo colonialista de issrael y hace pasar el ataque como un movimiento defensivo. Como es de suponer  para quedar bien con el patrón, el comunicado oficial de la cancillería lamebotas de este país reclama el cese de los ataques de Irán, como si la desesperada defensa de ese país, pusiera en peligro la integridad del enclave fascista y genocida hebreo con quienes insisten en asociarse. 


            No es cuestión de saber quienes son los malos o los buenos.

            Es asunto de enterarnos que solo existen fascistas genocidas, pedófilos armados y población civil. Y si no te has enterado que tu país es por completo población civil, ya es hora de que dejes las redes y las noticias de la tele y esperes cuando llegarán por lo tuyo.