Hoy hace noventa años, los fascistas asesinaron a Federico García Lorca. Lo asesinaron por ser poeta, por ser homosexual, por ser un dramaturgo de éxito reconocido en Hispanoamérica y sobre todo lo asesinaron por ser antifascista, por amar la vida y a la libertad, a la que le cantaba enamorado y le escribía apasionado. Poetas y escritores tuvieron también en su bando los fascistas, mediocres y ridículos si es que alguien los recuerda. Homosexuales, también y por montones, pero de los que ocultaban sus gustos y los gozaban en las oscuridades de las barracas militares, las sacristías cerradas con picaporte y las oficinas de generalísimos, donde se sacaban las máscaras de hierro y vergüenza. Luego se las ponían de nuevo para volver a casa a aporrear a su mujer y a sus hijos.
Lo que no tenían los fascistas eran amantes de verdad. De los que aman la vida, la libertad y a su gente. De los que prefieren el plomo caliente antes de traicionar a la belleza y al amor. No lo tuvieron Franco, Mussolini, Hitler, Churchill, Truman, ni Eisenhower. Y no lo tendrán nunca Trump, ni Netanyahu, ni Milei, ni Bukele, ni de la Espriella, ni el chavesti, ni su títere, ni ninguno de los fachos amargos y patéticos que pretenden volver a reptar por la tierra. Ellos no tienen ni tendrán palabras ordenadas que formen un poema. Esa gente escupe ceniza cuando habla y el tiempo se encargará de desmoronarlos. Pero para ayudarle al tiempo, los antifascistas recordaremos a las víctimas y con un poema en la boca y un fusil en la mano, recuperaremos la tierra.
Soneto de la dulce queja
Tengo
miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo
pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú
eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me
dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

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